lunes, 20 de febrero de 2017

El cliente siempre tiene la razón

Empecé a escribir esto en enero y se quedó en el baúl de los borradores, como otros muchos pensamientos a los que no acabo de poder darles forma, pero esta semana se ha cerrado el círculo y me apetece compartir las situaciones surrealistas que se viven trabajando en una tienda de una cadena de fast fashion.

La gente es muy pesada, en general todos somos muy pesados, (sí, todos), y no pasa nada por admitirlo. Como clientes, como pasajeros o como consumidores de cualquier servicio. Siempre queremos ser los primeros en la cola de caja, los primeros para probar, los primeros a los que nos sirvan la bebida, los primeros para elegir asiento, los primeros en entrar y los primeros en salir. Pero no queremos esperar, y mucho menos que nos hagan esperar.

Todo aquel que como yo, trabaje o haya trabajado de cara al público, sabrá a lo que me refiero, porque tratar con la gente es simple y llanamente  a g o t a d o r. Lidiar con sus problemas, con sus quejas, con sus malas caras y sus contestaciones a veces es difícil, pero es un muy buen entrenamiento para el autocontrol.

Recuerdo a uno de los instructores del curso de TCP en CAE que nos decía que tuviéramos cuidado con eso, que el lenguaje no verbal también cuenta (y vaya si lo hace) y que quizás la sonrisa con la que se empieza un embarque no es la misma que cuando se acaba, aunque el gesto sea el mismo la expresión nada tiene que ver.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El "Tú sí que vales" de Barcelona

Este post fue una publicación que hice en mi perfil de Facebook el pasado 24 de octubre, y que para mi sorpresa, fue compartida y comentada por bastante gente, que a pesar de no conocer, se sentían identificados con mi situación e intercambiaron conmigo sus impresiones; la magia de las redes sociales.

Para que no se quede perdida en mi timeline, he decidido copiarla también aquí. Solamente puntualizar que hicimos la reclamación en la inmobiliaria y estamos pendientes de la resolución por su parte para continuar con el proceso en Consumo. 

"Me llamo Andrea, ahora mismo no tengo trabajo y estuve buscando piso en el centro de Barcelona con Eva y Martin durante dos meses. Lo que me quitaba el sueño hasta hace dos días, que nos entregaron las llaves del piso, era esto último; y eso que las cifras del paro juvenil no son muy alentadoras. Además de agobiada estoy muy enfadada por el ABUSO que sufrimos los jóvenes a la hora de alquilar un piso en la ciudad condal y la impotencia que esto nos está generando.

Partimos de la base de que somos personas jóvenes que tenemos la gran suerte de contar con el apoyo económico de nuestros respectivos padres como avales para el alquiler. Sino ya es que directamente, con los contratos de mierda que tenemos, viviríamos debajo de un puente.

¿Qué es lo que nos encontramos? Condiciones abusivas (cuatro meses de fianza, alquiler mínimo de cinco años con penalización por incumplimiento), cláusulas encubiertas en contratos enrevesados, inquilinos que pagan lo que compete al propietario… en una ciudad en la que NO HAY pisos decentes, y los pocos que hay vuelan a escasos minutos de ponerlos en alquiler a pesar de su precio desorbitado.

jueves, 6 de octubre de 2016

Los colores de Jordania

Sin ninguna duda lo que más me gusta hacer en esta vida es viajar; como seguro que a muchos de los que me leéis, a mí también me encanta esa sensación el día antes de irte y disfrutar de todos los preparativos que orbitan alrededor de un viaje. A pesar de lo tedioso que resulta hacer maletas y tener en cuenta todos los "porsiacasos" soy feliz pensando en el próximo destino.

Esta vez era un poco diferente y por circunstancias de la vida tuve más en bandeja que nunca visitar a mi amiga Sara, que actualmente vive en Dubai. No es que fuese uno de mis destinos soñados, pero creo que es una ciudad que hay que ver una vez en la vida. Además me apetecía experimentar en primera persona como era su vida allí y poder ponerle nombre y apellidos a muchas de las cosas que nos cuenta.

Aprovechando mi visita y su semana de días libres el plan era redondo: tres días en Dubai y cinco viajando por Jordania, un país que no dejó de sorprendernos durante todo el viaje. Si tecleas "Jordania" en Google aparecerán cientos de imágenes de Petra, su mayor atractivo turístico (escenario de Indiana Jones) y visita obligada si eliges el país para pasar unos días. Siendo honestas eso era lo poco que sabíamos (además de que en el Mar Muerto no te hundes) una vez que hicimos el check-in del vuelo. Pero decidimos improvisar.

Nos compramos los billetes con escasas horas de diferencia de la salida del vuelo y cogimos el primer alojamiento en el Mar Muerto después de unas cuantas búsquedas en internet, pero descartando esta vez hacer Couchsurfing. La idea inicial era llegar y subirnos al primer autobús con destino "Mar Muerto" que encontrásemos, a poder ser sin tener que ir hasta Amán, la capital, y hacer transbordos; que si era la única manera de llegar hasta allí pues no quedaría más remedio... Todo plan mental que teníamos antes de pisar suelo jordano se evaporó al encontrarnos con la realidad de un país rico en cultura y paisajes espectaculares pero atrasado en comunicaciones e infraestructuras.

martes, 21 de junio de 2016

La realidad de un TCP en modo avión

Hoy he dormido casi 14 horas del tirón y al despertarme no sabía dónde estaba ni qué día era (nada raro tampoco), una cura de sueño que necesitaba pero que no ha conseguido borrar las ojeras permanentes de mi cara. Lo primero que pensé es que llegaba tarde a trabajar y necesité unos segundos para centrarme. Acto seguido cogí el móvil para ver qué hora era, qué día y saber si el mundo había seguido girando mientras yo estaba en coma.

La falta de tiempo es la excusa que usaré para justificar mi ausencia por aquí, lo que es completamente cierto, pero la semana pasada cuando estuve en Bruselas la madre de la niña que cuidaba el verano pasado me preguntó por mi blog, si seguía escribiendo, y le dije que no, que lo tenía muy abandonado, pero que lo retomaría cuando tuviera ganas y algo de tiempo para explayarme, así que hoy que estoy de standby y/o imaginaria (de guardia, esperando a que me necesiten y me saquen a volar), y me apetece escribir, os pongo al día de mis últimas andanzas.

Los antecedentes… Hace ya algo más de un año que mi amiga Sara y yo volvíamos de Atenas poniendo punto y final a un viaje “italogriego” increíble y lleno de anécdotas que contar. Con el avión medio vacío a la vuelta y sin nada mejor que hacer empezamos a fijarnos en las azafatas; de arriba para abajo con el carro; “pues tiene que ser divertido trabajar volando”, “la verdad que con las ventajas que tendrán viajarán un montón”, “estaría bien para empezar con esta edad”. 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué ver, qué hacer y qué comer en Frankfurt

"Fráncfort del Meno, comúnmente llamada Fráncfort o Frankfurt, es la ciudad más poblada del estado federado de Hesse, Alemania. Con casi 680.000 habitantes, es también la quinta ciudad más grande del país." Wikipedia.

Cinco días en Frankfurt fueron más que suficientes para ver la ciudad en profundidad, conocernos las zonas más transitadas, degustar la gastronomía típica (sobre todo esto) e ir de tiendas. Es una ciudad que si te queda de paso o estás cerca no está de más verla, es bonita, tiene zonas con grandes contrastes de modernidad y tradición, pero no es una visita de las más obligadas del país. Sin ir más lejos mi compañero alemán me dijo que es una ciudad a la que se va a trabajar y que ni a los propios alemanes les entusiasma, era cierto.

Para nuestra visita relámpago elegimos la última semana de febrero, de lunes a viernes, cuando los vuelos eran más económicos (SCQ-HHN). Antes de empezar a pensar en la maleta nos cercioramos del tiempo previsto para esos días, que según Google no estaba mal, cielos despejados y temperaturas oscilantes entre -3° y 8°. Así fue.

sábado, 20 de febrero de 2016

"Fofisanos" y "gordibuenas"

"Pastel para fans del chocolate".
Si os contase lo que me gusta el chocolate en todas sus formas, texturas y colores y lo feliz que me hace igual pensaríais que tengo un problema, pero sé que no, muchos estáis en las mismas que yo. Si lo primero que miras de una carta cuando te sientas en un restaurante son los postres para localizar la tarta tres chocolates, el coulant o el mousse de turno, bienvenido a mi club.

Lo bueno de proclamarse y asumir que eres una adicta al chocolate es que la gente de tu entorno lo sabe y cuando se acaba la navidad tu eres la destinataria de todo el Suchard que les sobra en casa (gracias madrina). Además nunca fallarán a la hora de hacerte una tarta de cumpleaños (gracias Martín) o traerte unas galletas de una visita a Alemania (gracias Fabian)… y es que no hay duda alguna, a mi déjate de flores, ¡bombones! (gracias Carmen y Juan).